7:15 pm
De la Redacción.
Alrededor de 400 personas fallecidas y más de mil 400 desaparecidas se contabilizan como saldo preliminar de una riada procedente del Himalaya que devastó varias zonas a lo largo de la frontera entre Nepal y China.
La Junta de turismo de Nepal reconoce entre los desaparecidos más de 500 extranjeros de la India, Estados Unidos, Ucrania, Reino Unido, España, Australia, Sudáfrica y Japón, quienes realizaban una peregrinación al monte Kailash Mansarovar, en el Tíbet, un sitio sagrado para hindúes y budistas.
A su paso, el fenómeno además arrasó viviendas, comunidades, caerreteras, puentes, infraestructura hidroeléctrica e instalaciones médicas, lo que ha complicado las labores de rescate y ayuda humanitaria, dejando a los sobrevivientes en una situación de extrema vulnerabilidad.
Tan sólo Unicef estima que más de 17 mil niños y niñas sufren las secuelas, mientras la ONU y organizaciones humanitarias desplegaron ayuda inmediata: kits médicos, alimentos, refugios y apoyo logístico para unas 10,000 familias.
El saldo de la catástrofe sigue aumentando drásticamente mientras los equipos de rescate continúan las labores en ambos lados de la frontera.
La riada es una crecida desmedida, repentina y destructiva del flujo de un río o arroyo. En zonas de montaña, al bajar el agua se mezcla con lodo, piedras, troncos y cualquier objeto que encuentre a su paso.
En este caso, la riada derivó del desprendimiento de un enorme glaciar que se encontraba a 5 mil 200 metros de altitud, alcanzó velocidades de hasta 180 km/h, e impactó con gran fuerza los causes de los ríos Bhote Koshi y Trishuli, ubicados en la frontera del Tíbet.










